Grigori Yefímovich Rasputin (1869 – 1916) fue un místico ruso que ejerció gran influencia en la familia Romanov. Llamado a la corte para curar la hemofilia del único hijo varón del zar Nicolás II, se convirtió en consejero.
Criado de forma salvaje y sin instrucción, ingresó a los 18 años en un monasterio, en el cual estuvo apenas 3 meses, tiempo suficiente para convertirse en místico.
Ingresó en una secta cristiana (Flagelantes) condenada por la Iglesia Ortodoxa debido a sus prácticas orgiásticas y creencia en la flagelación como camino a la fe. En 1889 se casó y tuvo 3 hijos.
FUENTE: diariolosandes.com
En 1901 emprendió un viaje místico, adquiriendo conocimientos de historia, esoterismo, teología, tradiciones y viejas religiones.
En 1905 es llamado por la familia real. Su muerte fue planeada por nobles que deseaban acabar su influencia en la zarina.
Las dificultades que sus ejecutores tuvieron para matarlo acrecentaron su fama de hombre santo.
Predicciones sobre la Revolución Rusa
“… siento que debo morir antes del año nuevo. Quiero hacer presente, no obstante, al pueblo ruso, al Padre, a la Madre de Rusia y a los Muchachos, que si yo soy asesinado por comunes asesinos, y especialmente por mis hermanos aldeanos rusos, tú, Zar de Rusia, no tengas miedo, permanece en tu trono, gobierna y no temas por tus Hijos, porque reinarán por otros cien o más años. Pero si soy asesinado por los nobles, sus manos quedarán manchadas por mi sangre y, durante veinticinco años, no podrán sacarse de la piel esta sangre. Ellos deberán abandonar Rusia.
Los hermanos matarán a los hermanos; ellos se matarán entre sí. Y durante veinticinco años, no habrá nobles en el País. Zar de la tierra de Rusia, si tú oyes el tañido de las campanas, que te anuncian que Grigori ha sido asesinado, debes saber esto: Si han sido tus parientes quienes han provocado mi muerte, entonces ninguno de tu familia, o sea ninguno de tus hijos o de tus parientes, quedará vivo durante más de dos años. Ellos serán asesinados por el pueblo ruso… ¡Rogar, rogar, sed fuertes, pensad en vuestra bendita familia!
La cruz será arrojada en la bodega. Los martillos golpearán sobre los altares y las llamas devorarán las iglesias… Así comenzará la caza de la serpiente. Pero el buitre confiará la espada a una nube, que matará a la serpiente durante la tercera luna. El buitre se encarnizará después contra sus gusanos, hasta que perezca… Cuando el establo esté lleno de bueyes, se abrirán las puertas, y entonces; adiós Santa ¡Adiós, Santa de las Santas! Esto sucederá en el tiempo del sol… De la cruz se blasfemará y llegará el día en que no habrá tierra suficiente para sepultar a los muertos…
Pero el imperio durará poco. Cuando se desencadene el sol, no crecerá más hierba a la altura del Volga. Sólo después de una gran desolación y una gran turbación, la cruz de la Santa volverá de nuevo a los altares. Y la serpiente y el buitre no serán nunca más temidos. A la Santa, como a la Santa de las Santas, acudirá un gran hombre que vendrá a rendir justicia…
… Sobre Petersburgo caerán las tinieblas. Cuando su nombre sea cambiado, el imperio habrá terminado. Y cuando su nombre otra vez sea cambiado, sobre Europa entera estará a punto de desencadenarse la Ira de Dios. Retornará Petersburgo cuando el sol haya acabado de llorar y la Virgen de Kazan ya no esté. Petersburgo será la capital de la nueva Rusia y de sus entrañas se levantará un tesoro, que será llevado a todas las tierras de la Madre Santa…”.


