Antes de referirnos a nuestro tema específico, habría dos cuestiones previas sobre las cuales conviene decir algo: delimitación del tema y su importancia.
En cuanto a lo primero, digamos que delimitar el objeto de nuestra conversación es un planteo preliminar necesario, y mientras más claro mejor. Esto ya supone, de algún modo, entrar en el tema. Pero principalmente nos evita que desde el comienzo caigamos en equívocos, en ambigüedades, es decir, que no nos entendamos, o que hablemos de cosas distintas.
Así como cuando alguien dice “vamos”, la pregunta espontánea es ¿adónde?, si alguien nos propone “discutamos”, la pregunta segura debiera ser ¿de qué?. (si no nos queremos parecer a algunos paneles que aparecen por televisión).
El tema es, entonces: “La educación de la pasión del gozo y la pasión de la tristeza”.
Sobre la ubicación antropológica de la pasión ya se han referido en las exposiciones anteriores. A los efectos de la nuestra, podríamos sintetizarlos diciendo que tomaremos el término pasión como sinónimo -aunque estrictamente no lo sean- de estados de ánimo, afectos, sentimientos. Leer mas…