El trabajo con los Arcanos del Tarot remite a una práctica muy antigua, de la cual poco se sabe a ciencia cierta.
Son muchos quienes han intentado develar el misterio del origen de las cartas, así como la fuente de las imágenes plasmadas en ellas. Desde una mirada antropológica, arqueológica, nada es concluyente. Desde una perspectiva esotérica, emergen algunas respuestas que hacen sentido a quien ha tenido la experiencia de trabajar con el Tarot.
Desde un punto de vista psicológico y psicodinámico, los Arcanos del Tarot pueden ser vistos como representaciones concretas de imágenes arquetípicas contenidas en el psiquismo de todo ser sintiente dotado de función simbólica.
FUENTE: psicologiaperenne.blogspot.com
Carl Gustav Jung dio cuenta de este aspecto del Tarot, haciéndose cargo de una larga tradición de sabiduría ancestral que indicaba el origen profundo de los Arcanos, identificando la fuente de las imágenes en el Inconsciente Colectivo y en la traducción (o transformación, en términos de Wilber) que el ser humano en determinado momento de la historia elaboró de dichas imágenes. Estos arquetipos existen en lo más profundo del psiquismo individual, en tanto que éste es el reflejo mediatizado de la gran mente perenne, manifestada a través del símbolo. El símbolo constituye le medio a través del cual el ser humano puede acceder a elementos que pertenecen a otros planos de conciencia, siendo los signos formas de traducción de elementos que existen en un mismo plano. Así, el símbolo de “La Muerte” (Arcano Mayor XIII) en el Tarot es la imagen refleja de las dinámicas profundas y trascendentes de la transformación constante de lo aparente, y la imágen simbólica que constituye el concepto de “Muerte” equivale al modo en que nuestro psiquismo procesa dicho significado. En cambio, en los distintos mazos de Tarot se representa el símbolo de “La Muerte” utilizando diferentes signos (esqueletos de distintas formas, colores, etc.; féretros, parcas, etc.). Así pues, el Tarot es un compendio de simbolismos profundos representados en forma de signos legibles al hombre común, lo que le permite operar como medio para acceder a otros planos de entendimiento.
Esta lógica, aplicada a la psicoterapia, constituye un maravilloso avance en lo que respecta a la teoría y técnica de la resolución de conflictos psíquicos. La terapia analítica de Jung se vale del acceso mediado e inmediato a las imágenes arquetípicas contenidas en el psiquismo del consultante, llevando a éste a comprender y modificar profundamente sus pautas recurrentes que devengan en patología o malestar. La lectura de Tarot, como yo la veo y utilizo en la práctica, remite al mismo principio y opera no como un oráculo externo al que se consulta para conocer el destino, sino más bien como un pedestal desde el cual poder verse a uno mismo (como consultante o como tarólogo) en perspectiva. El trabajo con los Arcanos Mayores y Menores conduce al tarólogo y al consultante a través de un viaje de autoexploración que puede llegar a ser muy profundo y escabroso, pero siempre útil y benéfico. El futuro es incierto, pues de hecho es sólo una ilusión… el presente que se ha configurado por nuestras acciones pasadas es el reino de lo propiamente humano y existente, el plano de lo eterno. Y es justamente a éste reino al cual resulta interesante (y provechoso) acudir con la ayuda de las cartas para poder comprender nuestro mundo interno y resolver nuestros núcleos de malestar psíquico. Es ahí donde centro la lectura y promuevo a que el consultante penetre sin miedos ni resistencias.
Quienes deseen consultar y trabajar en una sesión de Tarot en Chile, no duden en ponerse en contacto conmigo al correo electrónico tarot.mml@gmail.com Otra entrada que puede interesarles sobre el mismo tema esta disponible haciendo click AQUÍ.
Saludos a todos,
Matías Méndez López


