Leer el tarot de Marsella: la ciencia de lo circunstancial (III Parte)
Sugerimos que la tradición adivinatoria del tarot de Marsella pertenece a una tradición literaria más amplia, representada por ciertos escritores franceses que, inspirados por los retruécanos y juegos de palabras de la cultura popular francesa, usaron la langue des oiseaux como parte de sus métodos creativos.
(Incidentalmente, en su libro ‘La Langue des Oiseaux, Quand ésotérisme et littérature se rencontrent’, Richard Khaitzine propone la langue des oiseaux como le hilo conductor que une el trabajo de Raymond Roussel, Alfred Jarry, Maurice Leblanc y Gaston Leroux).
¿Quién pertenece a ese linaje? Sería imposible definir dónde comienza, pero podemos señalar algunos nombres, comenzando con François Rabelais, quien nos dejó una curiosa invitación en el prólogo de su Gargantúa y Pantagruel: “En la lectura de este trabajo se encuentra otro tipo de gusto, una doctrina de una consideración más profunda y abstrusa, que revelará a vosotros los sacramentos más gloriosos y terribles misterios, tanto en lo que concierne a su religión, como asuntos del estado público, y la vida económica”.
La mayoría de los Arcanos Mayores del Tarot están numerados, excepto El Loco, al cual varios autores le han asignado diferentes valores y posiciones dentro del orden de las cartas.
Si un texto ha servido para asentar la idea de que un libro es capaz de hacer cosas en el mundo real es El libro de Abramelin, una de las obras más curiosas de la tradición occidental en lo literario, religioso e histórico.





